22 jun. 2010

EL CAMÍ RAL DE COLL DE DAVÍ I EL BANDOLER CAPABLANCA (Cami Ral de Barcelona a Manresa)



Uno de los caminos más antiguos, encantadores y legendarios de nuestra comarca es, sin lugar a dudas, el llamado cami ral de Coll de Daví que comunicaba Manresa con Barcelona atravesando el Llobregat por el puente de Vilomara y trepando por las crestas de la sierra de l'Obac, en el macizo de Sant Llorenç del Munt i l'Obac, bajando luego por la riera de las Arenas hasta Matadepera, Sabadell y Barcelona.

Llamaban caminos reales (contracción de real) aquellas rutas concedidas y protegidas por los reyes. Las masías y pueblos por donde pasaban gozaban de ciertos privilegios y se beneficiaban del comercio que el camino proporcionaba. Parece ser que este camino fue construido por presos condenados a trabajos forzados.

Hasta la llegada del ferrocarril en Manresa, en 1859, fue la vía más rápida de comunicación entre Barcelona y el Bages y el Berguedà. Por esta ruta se transportaba, a basto, la lana desde el puerto de Barcelona hasta las industrias textiles de la comarca, sin embargo y en sentido inverso, el vino y aguardiente que producían las cepas Bages se dirigían por este camino en el puerto barcelonés .

Para hacer el trayecto entre Barcelona y Manresa necesitaban unas trece horas por término medio. En un trayecto tan largo y frecuentado, era necesaria la presencia de varios hostales. Fue tan importante este trasiego de mercancías que sólo en el tramo comprendido entre El Pont de Vilomara y Matadepera, de una veintena escasa de km. -Los más salvajes y solitarios de todo el itinerario por otra parte-se podían contabilizar cinco establecimientos (casas-hostales) destinados a dar acogida a los sufridos arrieros y sus caballerías. (El Hostal del Pont de Vilomara, Sant Jaume de Vallhonesta, Hostalets del Daví, La Barata y Can Torrella).

No es extraño pues, que esta vía esté llena de hechos donde se mezclan historia y leyenda, y que fuera el escenario adecuado para que los bandoleros y personajes de moral distraída hicieran de las suyas.

En cuanto al aspecto exterior, los bandoleros no se distinguían demasiado de los demás. Llevaban pero, siempre una charpa, una amplia faja de cuero que los cruzaba el pecho de izquierda a derecha. De la charpa colgaban hasta tres pedreñales-escopetas cortas que funcionaban con percutores de piedra hoguera-, frascos con pólvora y una bolsa con munición. También llevaban dagas y unas temibles cimitarras que llamaban panards. Otro elemento característico de su indumentaria era la capa de pastor o gascona. Su tamaño permitía mucha libertad de movimientos ya la vez ocultaba charpa con las armas.

Lo que distinguía los bandoleros entre sí era el bando al que pertenecían: había nyerros, cachorros, buitres, Morella ... Estos grupos solían ser rivales is'agredien menudo, como es el caso de los famosos nyerros y cachorros que se odiaban a muerte.

Por el área de Sant Llorenç del Munt il'Obac pasaron bandoleros muy famosos, como el mítico Perot Rocaguinarda al que, el año 1611, las autoridades catalanas cansadas de perseguirlo inútilmente, le concedieron el indulto y lo enviar a Italia con la graduación de capitán del ejército. Rocaguinarda, ninguno de los nyerros, fue inmortalizado por Cervantes, que lo convirtió en personaje central de dos capítulos de su obra El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha.

Otro bandolero famoso fue Gabriel Torrente de la Goula, alias Trucafort. Este personaje era un antiguo y valiente cazador de bandoleros, los que pagaban fuertes recompensas. Cansado de perseguir inútilmente en Rocaguinarda, acabó siendo el jefe principal del grupo de los cachorros. En Trucafort con una cuadrilla de treinta y cinco cachorros, pasó por el hostal de la Barata el año 1615, donde se utiliza comida para él y su pandilla. Llevaban secuestrado un campesino de Cerdanyola, a cambio del cual obtuvieron un fuerte rescate. En 1616 Trucafort fue capturado y torturado de forma salvaje. Poco después sería descuartizado públicamente en la ciudad de Barcelona.

También actuaron en San Lorenzo en Sastre Domingo y Jerónimo Ramona, jefe de la banda de los avinyonesos, que en 1615 secuestró el heredero de la casa La Barata.

Pero sin duda el bandolero más popular, enigmático y legendario que actuó por estas tierras fue el llamado Capablanca.

Antes de convertirse en bandolero en Capablanca era un humilde campesino de nombre desconocido que se ganaba la vida haciendo de mozo de estibador por las masías de la comarca.

Un día, después de cobrar la paga de todo un mes de trabajo, se fue a Manresa dispuesto a gastarse una parte del dinero que tanto sudor le costaban de ganar.

Cuando llegó a Manresa fue asaltado, robado y maltratado por un grupo de ladrones sin que nadie saliera en ayuda suya. Profundamente afectado y desengañado por este hecho prometió que nunca más volvería a ganarse la vida honradamente y que a partir de ese día viviría de lo que robaría a los demás.

Y así fue como nació la leyenda de Capablanca. Armado con un pedernal y cubierto con una capa blanca que había robado de un descuidado capitán de migueletes se convirtió pronto en el salteador de caminos más temido de la región.

Enseguida se hizo famosa la forma que tenía de asaltar los infelices viajeros que tenían la osadía de pasar por el camino real de la sierra de l'Obac: Alargada su capa en medio del camino y él encaramado en lo alto de un árbol o roca invitaba al pobre viajero a dejar todo lo que llevaba de valor dentro de la capa si no quería sentir el olor de la pólvora de su pedernal.

Como era buen conocedor de todos los lugares de la montaña sabía todos los rincones, cuevas y simas donde podía esconderse sin que nadie lograra encontrarlo nunca. Se cuenta que para hacerse escurridizo tras los robos utilizaba un widget, sólo conocido por él, que le permitía descolgarse por una grieta de la Roca Salvaje (gran mole que sirve de base al Paller de todo el Año) hasta una cueva situada a media pared que le servía de refugio.

No se sabe, ni se sabrá nunca, como acabó la vida de Capablanca. Unos dicen que fue finalmente tomado y tomado por el somatén. Otros dicen que fue encontrado muerto debajo de un grifo de una barrica de vino. Lo único cierto es que su memoria ha ido pasando de boca en boca de padres a hijos generación tras generación y aún hoy se mantiene viva LA LEYENDA DE EN CAPABLANCA.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

muchos disparates en tu comentario. una de ellas es que se llamaban camí "ral" porque estaba libre de vegetación, no porque "fuera concedido por los reyes"!!!!!!
Infórmate mejor

Anónimo dijo...

Para el del comentario anterior: Si te aplicaras el cuento y te informaras mejor verías el ridículo que haces con tu "disparatado" comentario. Listo que eres un listo

Gracias Okupero, buen artículo

Anónimo dijo...

Una pregunta curiosa...

Perquè durant tants segles (des de l'Edat Mitjana fins el segle XIX) la societat d'aquell moment utilitzava la ruta del Camí Ral i en canvi no ho feia per la conca del Llobregat, fora de les muntanyes, on el camí tendeix a ser més pla i fàcil i és on actualment hi passa l'autopista i el tren?

Doncs estic fent un treball de recerca sobre senders i el meu tutor m'ho va qüestionar fa setmanes i, tot i comentar-li algunes raons: perquè era una via concedida pel rei, perquè no va ser fins el 1859 quan va arribar el tren a Manresa o perquè geogràficament sembla una ruta més curta, etc. encara no m'ho considera vàlid.

Algú m'ho sabria respondre, he rebuscat per tot Internet i no hi ha manera de descobrir-ho!

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